La pandemia condicionó una reducción histórica del 12% en las emisiones de gases de efecto invernadero de Euskadi en 2020

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  • Euskadi redujo sus emisiones un 12% respecto a 2019, según los resultados del último Inventario de Gases de Efecto Invernadero presentado hoy por el Gobierno Vasco
  • En 2020 se produjo un descenso generalizado de las emisiones en la práctica totalidad de los sectores vascos, a excepción de un ligero aumento en el sector agricultura, que apenas afecta al resultado global
  • El transporte sigue siendo la mayor fuente de emisiones de Euskadi, con el 35%, la mayoría asociadas al transporte por carretera

El último Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero del País Vasco, editado anualmente por la sociedad pública Ihobe, confirma la tendencia a la baja en el territorio, que ya está por debajo de la senda marcada para conseguir los objetivos para el año 2030. La pandemia de covid-19 y las restricciones derivadas de esta supusieron un gran descenso en las emisiones de GEI de Euskadi. Es la principal conclusión que han destacado Alexander Boto, director general de Ihobe-Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco, e Iñigo Ansola, director general del Ente Vasco de la Energía (EVE), durante la presentación del último Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero de Euskadi, correspondiente al año 2020.

Este estudio constata que el Euskadi redujo sus emisiones un 12% con respecto a 2019, frente al 2% que disminuyeron ese año con respecto al anterior. Se trata de un brusco descenso derivado de las restricciones en los momentos más complicados de la pandemia. Estos datos son similares a los que se han producido en toda Europa, donde, según el inventario de emisiones publicado a finales de mayo, se ha producido una reducción del 11%.

La reducción detectada ha sido histórica, difícil de comparar con años precedentes. No obstante, Euskadi mantiene constante y clara línea descendente en sus emisiones: en 1990 (año utilizado de referencia) emitía 20,8 millones de toneladas de CO2 equivalente; esta cifra llegó a ascender hasta los 25,3 millones en 2005; pero, a partir de ese momento, se inició una tendencia a la baja, de modo que en 2019 se registraron 18,6 millones y, en el pasado 2020, se emitieron 16,4 millones, la cifra más baja de la serie histórica. Se trata, por tanto, de un descenso del 35% respecto a 2005, del 21% respecto a 1990 y del 12% en tan solo el último año.

Este último Inventario de Gases de Efecto Invernadero 2020 dado a conocer por el Gobierno Vasco se ha presentado de manera conjunta entre la Sociedad Pública de Gestión Ambiental, Ihobe, y el Ente Vasco de la Energía-EVE, donde han recalcado que la evolución del proceso de descarbonización en Euskadi es positiva. “El efecto de la pandemia ha condicionado claramente los datos, pero para ponerlo en contexto hay que recordar que el PIB se redujo ese año un 10%”, han subrayado los directores generales del EVE e Ihobe.

Ambos han insistido en el desacoplamiento entre economía y emisiones: entre 2005 y 2019, la economía creció en un 20% mientras que las emisiones se redujeron en un 27%. “En 2020, las emisiones generadas para producir una unidad de PIB descendieron un 40% respecto a 2005 y un 55% respecto a 1990, lo que indica el grado de desacoplamiento de la economía vasca respecto a las emisiones generadas”.

En camino del objetivo para 2050

A la luz de los resultados indicados anteriormente, puede confirmarse que las emisiones de GEI están por debajo de la senda marcada para conseguir los objetivos establecidos en la Estrategia Vasca de Cambio Climático Klima 2050.

El año 2005 se erige como un hito importante en las políticas climáticas de Euskadi, ya que se establece como año base para dicha estrategia. En ella se marcó como meta llegar al año 2030 con una reducción del 40% de las emisiones con respecto a 2005 y, según las conclusiones extraídas de este último inventario, Euskadi ha alcanzado ya el 35%.

En cuanto a emisiones difusas —las producidas por los sectores no regulados por la normativa de comercio de derechos de emisión, como la agricultura, los residuos, el residencial o el transporte—, Euskadi ya mejoró el pasado año (con una reducción del 11%) los objetivos vinculantes marcados desde la Unión Europea para el año 2020 (el 10% respecto a 2005). En 2020, ese número ha aumentado aún más al alcanzar el 16% de reducción.

Las emisiones reguladas —sector energético y sectores industriales intensivos en consumo energético, principalmente —, han disminuido un 18% respecto a 2019. Los directores generales de EVE e Ihobe han subrayado que, “respecto a 2005, primer año de funcionamiento de este régimen, las emisiones han disminuido un 49%”. Además, la intensidad de emisiones en Euskadi se encuentra por debajo de la media europea en términos de paridad de compra: “Nuestras emisiones per cápita son ligeramente inferiores a la media de la UE-27, tanto en emisiones totales como en difusas”.

Respecto a 2010, año de referencia del informe especial del IPCC ‘Calentamiento global de 1,5ºC’, las emisiones de Euskadi se redujeron en un 24% en 2020: "Nos encontraríamos, por lo tanto, en la senda de reducción proyectada para lograr la contención del calentamiento global en 1,5ºC. Si atendemos al inventario de 2019, el comportamiento de emisiones de Euskadi sigue la senda de contención de 2ºC, pero para alcanzar la de 1,5ºC eran necesarios esfuerzos mayores que se lograron con la reducción de 2020”, han informado Boto y Ansola.

Ambos directores han reconocido que será difícil mantener en años posteriores ese ritmo marcado en 2020, pero que lo importante es continuar con esta tendencia a la baja en las emisiones, porque nos llevará a cumplir con los objetivos marcados. “Para ello, necesitamos el compromiso de todos, tanto de la Administración como de las empresas y la ciudadanía, que cada vez está más concienciada”, ha declarado Boto.

Descenso generalizado en todos los sectores

En 2020 se produjo un descenso generalizado de las emisiones en la práctica totalidad de los sectores, a excepción de un ligero aumento en el sector agricultura que apenas afecta al resultado global. El transporte continúa siendo la mayor fuente de emisiones de Euskadi, con el 35%, la mayoría asociadas al transporte por carretera, según el inventario de 2020. Esta cifra disminuyó un 11% en relación con el año anterior, pero respecto a 2005 hubo un aumento de un 1,8%, lo que supone una vuelta a niveles de hace 15 años. Desde el Gobierno Vasco han señalado que prácticamente se han duplicado las emisiones respecto a 1990 en este sector.

En el caso del sector energético, responsable del 32% de las emisiones de Euskadi en 2020, hubo un descenso del 13% respecto al año anterior, un 40% en relación con 2005 y un 32% respecto a 1990. La industria es el tercer sector que más emisiones origina, un total del 17% considerando solo las emisiones directas y un 32% si se tienen en cuenta también la electricidad que consume en el territorio. “El sector está viviendo una transformación, que puede apreciarse en una reducción de las emisiones del 16% con respecto al año anterior, un 48% desde 2005 y un 61% desde 1990”, ha destacado Ansola.

El sector residencial y servicios emite el 7% de los gases de efecto invernadero de la Comunidad Autónoma, un 17% si se tienen en cuenta las emisiones asociadas a la electricidad que consume. Debido a la parada casi total del sector servicios en 2020, las emisiones directas se redujeron con respecto a 2019 en un 8%, como consecuencia del menor consumo de gas natural y derivados del petróleo en ambos sectores.

El ámbito de los residuos también vivió un descenso en sus emisiones en 2020, una bajada del 7%, mientras que el sector representa el 5% del total de emisiones de Euskadi. El único sector que aumentó sus emisiones en 2020 fue el de la agricultura, la ganadería y la pesca —aumento del 1%—, aunque al representar solamente el 3% de las emisiones, apenas tiene incidencia en el resultado global.