El Valle Salado de Añana acogerá el primer centro de la red Ekoetxea en Araba

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  • El Gobierno Vasco ha iniciado los trabajos previos para la rehabilitación y adecuación del antiguo almacén grande del Valle Salado, en Salinas de Añana, con el fin de incorporarlo a la red de centros ambientales
  • Se sumará, así, a los cuatro centros que ya existen actualmente: Meatzaldea-Peñas Negras y Urdaibai, en Bizkaia; y Azpeitia y Txingudi, en Gipuzkoa

El Departamento de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gobierno Vasco ha concedido una subvención de 100.000 euros a Añanako Gatz Harana Fundazioa- Fundación Valle Salado de Añana que servirán para la puesta en marcha de los estudios y trabajos previos al inicio de la rehabilitación y adecuación del antiguo almacén grande del Valle Salado, en Salinas de Añana, para su empleo como equipamiento de la Red Ekoetxea- Centros Ambientales de Euskadi.

En concreto, la subvención se destinará al vaciado mecánico de los rellenos interiores, documentación geométrica completa, lectura estratigráfica, sondeos arqueológicos en el interior, vaciado del interior del edificio y estudios y trabajos previos de carácter técnico-arquitectónico (estudio del programa de necesidades planteado por Gobierno Vasco y la Fundación Valle Salado de Añana, estudio volumétrico del edificio una vez rehabilitado y estudio energético del edificio una vez rehabilitado).

El almacén grande del Valle Salado de Añana acogerá, así, el primer centro de la Red Ekoetxea en Araba, sumándose a los de Meatzaldea-Peñas Negras y Urdaibai, en Bizkaia; y Azpeitia  y Txingudi, en Gipuzkoa.

La red de centros de educación ambiental Ekoetxea ofrece una amplia oferta de actividades y propuestas relacionadas con la naturaleza y la biodiversidad y cada año reciben la visita de más de 120.000 personas interesadas en la conservación de los valores naturales y culturales de nuestro entorno.

Asimismo, Añanako Gatz Harana Fundazioa–Fundación Valle Salado de Añana se preocupa por los valores naturales del espacio, intentado compatibilizar la producción de la sal, el mantenimiento de las infraestructuras y la conservación medioambiental. En este sentido, en el año 2013, se diseñó un plan de recuperación basado en criterios de sostenibilidad, diferenciando claramente las zonas de producción de las áreas de valor medioambiental.

Durante los últimos años se han hecho esfuerzos destinados no sólo al estudio y al inventariado de la vegetación y de la fauna, sino a potenciar sus valores, como es el caso del enclave botánico situado en los manantiales y la puesta en valor del Lago de Arreo o la nueva ruta ambiental.

El Valle Salado de Añana, un espacio único

El lago de Caicedo Yuso y Arreo, que nutre de agua al Valle, está declarado como Zona Especial de Conservación (ZEC), y el Diapiro de Añana es Biotopo Protegido. Por lo tanto, en el espacio físico del Valle Salado de Añana confluyen dos figuras de espacios protegidos: Biotopo Protegido y Zona Especial de Conservación. En este biotopo existen hasta 14 hábitats de interés comunitario, destacando, además de los hábitats vinculados a las zonas húmedas, los lastonares y matorrales mediterráneos y los bosques de quercíneas, así como su flora y fauna silvestre asociada. También es relevante la flora y fauna catalogada, especialmente las especies halófilas y los tapetes microbianos.

La singularidad de los humedales del Lago de Caicedo Yuso y Arreo y Valle Salado de Añana ha originado que se encuentren catalogados como Zonas Húmedas de Importancia Internacional según el Convenio Ramsar y hayan sido incluidos en el Inventario de Zonas Húmedas Protegidas del Plan Territorial Sectorial de las Zonas Húmedas del País Vasco. Dentro de los límites del Diapiro de Añana se engloban, además, cuatro lugares de interés geológico incluidos en el Inventario de Lugares de Interés Geológico de la Comunidad Autónoma de Euskadi: Lago de Caicedo-Yuso, Diapiro de Añana, Eras de las salinas de Añana y Minas de yeso de Paúl.

El Valle Salado de Añana fue declarado en 2017 por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) “Sistema Importante de Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM)”. Es el primer paisaje de Europa en obtener este reconocimiento.